Aló...con quién hablo?
"Yo soy el que habla contigo" : Dice Jesús.

Hoy, no estoy en el mejor momento de mi vida, claro que hace tiempo viene ocurriendo, solo que yo no quería resignarme. Hoy sí, y lo hago con la mayor de las disposiciones, estoy con el corazón, el alma y el cuerpo prestos a renovarse, a vivir un cambio; pero sabes? me ocurrió algo especial cuando intenté comunicarme con el dador de la vida, pues llegó un momento en que me sentí charlando con un desconocido, con alguien que no entendía lo que me ocurría, o simplemente estaba preocupado revisando su correo electrónico, respondiendo los sms de sus amigos, o tal vez...quien sabe, jugando counter strike.
Me he sentido perdida en muchas ocasiones, ( y siempre me he levantado) el problema es que los medios que ocupé para salir a flote, no fueron efectivos pues volví a caer al fondo del pantano. Quizá mis planes, no eran los planes de Dios, tal vez transité un camino distinto al que él deseaba, y aunque me cueste horrores reconocerlo, debo mencionar la frase que tanto nos cuesta admitir " NO HICE LA VOLUNTAD DE DIOS", y de esta manera me fui alejando cada vez más, porque al no sentir aprobados por él mis deseos, me era más comodo mantener distancia, antes que ver su desaprobación.
De a poco, fui tapando con excusas mi alejamiento, y me autoconvencía que estaba actuando bien, aunque en el fondo sabía que había algo de mí, que a Dios le molestaba, y ese "algo" estaba entorpeciendo sus planes conmigo. Hoy francamente debo decir, que no sé que diántres voy a hacer con mi vida. Estoy peor que pinguinito en el desierto, casi "estrambóticamente" mareada de todo lo que he tenido que pasar, para llegar a este minuto, al minuto exacto donde al arrodillarme para conversar con mi Dios, he sentido que no estaba para mí. Han pasado tantas cosas para llegar a éste momento, donde al hallarme sola, completamente razguñada por la vida, alguien me ha dicho "Levántate" y he obedecido automáticamente como a todo durante estos siete años, sin pensarlo, sin cuestionarmelo, pero al ponerme en pié, no pude contener en mí la siguiente pregunta: ¿Aló, con quién hablo? , la respuesta fue..."Yo soy el que habla contigo, Jesús"
Así tal cual, por milésima vez él estaba ahí pendiente de mí, y yo sin más, no le reconocí. Hoy ya no critico más a los peregrinos de Emaús, no me horrorizaré al recordar que teniendo a Dios con ellos, no pudieron reconocer sus gestos, su mirada, su voz... He vivido mirando el pasado, alimentándome de él, sin hacer caso al que a mi lado estaba, y paciente ha oído y visto una y otra vez la misma experiencia en mi vida. Hace bastante frío... Julio es un mes frío, y voy camino a Emaús, hoy, mañana, pasado quizás también seguiré estas senda, pero él sigue conmigo, no le reconocí y aún así, a mi lado está.
Bendiciones
y pido un S.O.S de oración, no quiero volver a Egipto.
Beziños.




